Voy por un momento a pensar lo que digo y no a escribir lo que pienso.
Ya he tomado asiento y, cada vez que lo pienso, menos sentido tiene escribir lo que siento.
Poco a poco, letra a letra, grano a grano va adquiriendo una nueva forma. Puliendo aristas, rompiendo camisas que al no ser de tempordad, al pasar, la gente cruzan las miradas. ¿Y ahora qué?
Ahora el paisaje no es tan abrupto, el agua ya no se estanca, en las calles, no duermen los mendigos corruptos. En las casas, através de laas ventanas se dibuja un paisaje de tez cálida, y el cielo avanza esperando, " La proxima tormenta ".
No ha pasado tanto tiempo desde que salí a gatas de la calle 23. La realidad dibujada através de palabras, que como en Babel, hay que aprender a descifrar. El tren aquí pasa más de una vez, el billete no es solo de ida, en el andén, la azafata baila mientras te mira, y tu paralizado por su belleza, enciendes el único cigarrao que te queda. Ultima llamada, destino "calle 23 ".
La imagen teñida ahora, color del pasado, haciendo más nítida la vuelta a casa. Las ramas en una danza desordenada animan a dibujar trazadas con los dedos, formando lazos en el viento. La primera gota se deslizan por mis dedos, y ahora es cuando aceleras el paso. Las calles conocidas se estrechan, dando pasao al suelo irregular, las fachadas sin pintar, las cortinas sin correr , las ventanas sin poner.
Al fondo, la puerta abierta de par en par, la música empieza a sonar. Las notas empiezan a recordar la danza que no puedes olvidar.
Ultima llamada , Destino calle 23.
No hay comentarios:
Publicar un comentario