Miro por aquella cerradura y ver que detrás de aquella puerta reposa su cuerpo desnudo. No lograba sentirla a tantos pies de distancia y me moría por abrir aquella puerta y ver si respiraba. A lo largo del pasillo todas las estancias estaban cerradas, excepto la de aquel escritor , que en ese momento se encontraba habierta con la luz encendida, un tanto pobre, pero que en la oscuridad, daba un toque cálido a la estancia que se hallaba desordenada, con libros amontonados en cualquier rincón y la cama arrugada. No conseguía ver si estaba en su habitación. Quizás anduviese en el hall del hotel o en alguna otra habitación. Siceramente desconocia donde estaba y en ese momento me gustaría poder contar con un aliado para aclarar esta situación.
Es muy tarde para despertar a los inquilinos de las habitaciones y menos por una intuición o un delírio que en ese momento estaba ocurriendo en esa planta del hotel. No podía esperar más , denuevo me asomo por la cerradura y ahí estaba, su color cálido , su piel lisa, su melena dibujando en su rostro , un pequeño tapiz que no consigo borrar de mi cabeza...
No paraba de dar vueltas por ese pasillo, el tiempo tan relativo hasta ese momento, se hacía interminable a cada segundo. Me aprendí cada rincón, con sus grietas y desconchones. Era capaz de ir con los ojos vendados y plantarme ante su puerta y una vez allí, abrir los ojos y observar denuevo por aquella cerradura.
Repetí aquella acción unas cuantas veces y cuando me hallaba en el otro extremo del pasillo, se oyó crujir una cerradura, como si cayera al reposo. Esperé unos minutos y al ver que nadie salía de ninguna habitación comencé a caminar lentamente hacía aquella habitación. A medida que me acercaba hacía la habitación , ví como una luz, muy tenue salía de entre la puerta y su marco. Estaba entreabierta...
Mi cuerpo recibia una descarga de energía que se encargó de estimular hasta el último centímetro de mi cuerpo. Y cuanto más me acercaba , más se amplificaba esa energía, que hizo detenerme a unos 3 pasos del aquella puerta. No sabía que hacer y me preguntaba , ¿porqué estaba sintiendo todo esto y de dónde provenía esa sensación?
De pronto me llegó un intenso olor a café, cada vez más intenso, hasta que todo el pasillo estaba impregnado de ese olor. Dudé, ¿que decir? _Llamo a la puerta y con la escusa, ¿me invitas a una taza de café?...que estupidez, seguro que...pero, antes estaba desnuda y parecía que no respiraba...yo seguía dandole vueltas a mi cabeza en el como me iba a presentar , cuando se oyó una voz desde dentrás de la puerta, no voy a negarlo, era dulce, que hasta el olor del pasillo recibió su dosis justa..._ Pasa , no te quedes ahíi esperando...
No me lo podía creer , ¿era a mí? ¿a quién iba a ser? ¿estaría esperando a alguien más? Me acerqué muy despacio hacía la puerta y logré poner un pié delante de la puerta, agarré el pomo con ligereza y abrí muy poco a poco aquella puerta, haciendo resonar las bisagras, y ante el sonido me sobresalté. A la par que habría aquella puerta , se iba mostrando aquella habitación , como una película a cámara lenta. Era una habitación enorme, con una chimenea justo enfrente de la puerta, con una alfombra que ocupaba casi toda la estancia, un sofá adornado con una especie de funda de color anaranjada. Las paredes eran de la misma tonalidad que el fuego que crepitaba delante de mis ojos. No habia ni rastro de la chica, incliné la cabeza para ver algo más de aquella habitación, y me percaté que tenia varias estancias más. A la izquierda parecía la habitación para dormir. Pegada la puerta una gran ventana con marcos de madera. A la derecha de mí, había una pequeña habitacion que parecia una cocina.
No era capaz de asomarme más, estaba paralizado por el miedo. Aquella sensación desaperió a la par que oia denuevo esa voz.
_Pero no te quedes ahí por Diós, que ya tengo tu taza de café.
No sabía que estaba pasando . Delante de aquella puerta, me estaban ofreciendo a pasar. ¿De qué iba todo esto? No entiendo nada, era el rumor que recorría mi cabeza. No conseguía ordenar aquella situación, como se había producido , y que estaba apunto de ocurrir. De pronto aquella chica apareció por la cocina , una bata de color marrón que dibujaba su cuerpo a la perfección. Sus ojos me paralizaron y agarraron mis pies como raices a la tierra. Mantenía con las dos manos una bandeja con dos tazas de porcelana , una cafetera muy antigua, unas cucharas. La miré a los ojos y ella se sobresaltó, y los dos nos callamos durante un tiempo, relativo tal vez, pero me pareció eterno, la situación se teñia violentamente. Pero que al mover los labios se encargó de tintar denuevo diferente. - Quieres que te lo lleve hasta la puerta o que? Vamos, pasa y cierra la puerta que hace frio fuera y tengo la chimenea encendida-
Una taza de café, con un poco de miel, que estoy a punto de caer.
Una palabra escrita, una caja descrita con dos pedazos recortados de papel.
Cuando su cara se disipa , en una noche tan estraña, y sus ojos me acarician, no soy capaz de beber más.
Deja ahí el pozo de café que yo te leeré y tu te dormirás. Mañana cuando despiertes dejaras de mendigar, igual que el sol deja el día al cruzar la tarde.
Sueña y aprende, empuja y desciende. Perpetuo sentido que te hace olvidar lo vivido y la dicha callada a las tres de la madrugada.
He visto descender a todos mientras yo ya estaba en el suelo. La sangre derramada y ninguna mano tapaban las heridas. Algunos se acercaban con alambres que pinchaban , quizás para ver si aún respiraba. Al moverme de los expamsmos cuasados por el dolor ellos se asustaban, no se esperaban que yo aún siguiese con vida.
Cuando me levanté unos murmuraban otros ya no se acordaban, que alguna vez fuí él, ese que nunca reschistaba y al que poco o nada costaba, pinchar mientras sangraba.
La luz pasaba por el estrecho camino que le ofrecian las cortinas, era agradable sentir los rayos en aquellas partes del cuerpo, que en ellas reposaban. Mi cuerpo no respondía a lo que mi mente decía y ella tampoco se acordaba de porqué no respondian.
Quise mientras tanto, seguir una cronología que me llevase hasta la cama y de la cama a esa mañana, pero era imposible recordar nada.
Al rato, nosé cuanto tiempo transcurrió, me levanté y me asomé por la gran ventana que tenía mi habitación y que deba al jardín del hotel, que en esta época del año está teñido con marrones de diferentes tonalidades y por la hora que era, sus ojas estaban adornadas con el rocío de la mañana. Agradable a los ojos, pero punzante al tacto, aún así, todas las mañanas solía pasear por el jardin y ese día no iba hacer una excepción.
Ya en el hall del hotel, saludé al botones Rudolf, un veterano de la guerra que tenía tantas histórias como años en su vida. Una persona sabia, que me gustaba ver cada mañana y que siempre tenía una expresión en su cara que me era muy familiar y aquello me daba confianza.
_ ¿Qué tal Sr Luís, logró recordar algo ?
_Buenos dias Rudolf, no... a ello voy, a ver si con el paseo puedo dar luz a alguna de mis habitaciones...
Usted no se preocupe, que con el tiempo las cosas tienden a ordenarse , no hay que presionarse más de lo debido. Yo tambien pase alguna temporada en la que partes de mi vida quise no recordar y con el tiempo tuve que olvidar. Desagradables fueron, pero en los tiempos en los que transcurrieron, no había otro remedio. Y ahora tengo mucho trabajo...que han llegado unos nuevos huéspedes y tengo que alojarlos.
_ Pués no le entretengo más , que pase buena mañana.
_ Ah!!! sírvase una taza de café, está recién hecho, a poco filtrar como le gusta a usted..
_Muy amable!
_¡Y no se le olvide los pozos de café!
Se marchó y fuí a por la taza de café a la habitación de empleados que estaba al otro lado del hall. Era una sala muy pequeña, pero con todo lo necesario para pasar las noches. Una radio muy antigua,una guitarra clásica, un sofá que se hacía cama y dos individuales. Justo enfrente de la puerta una pequeña encimera con un fregaplatos , un hornillo de gas y justo al lado una cafetera muy antigua. Me serví una taza de café y salí al jardin y el tiempo que transcurría en el , era aquel que me diese para tomarme la taza de café. No era mucho, pero suficiente para aprovechar ese momento de tranquilidad y porque no, relajarme antes de marchar hacía el pueblo. Allí trabajaba en una pequeña escuela taller.Enseñando a niños tareas que puedan abrir las puertas al trabjo. Ese trabajo me mantiene ocupado hasta muy tarde, solo paramos para comer en una pequeña cafetería y luego volvemos para hacer el segundo turno.
Mientras me tomaba el café analizaba el problema con el que me levanté esa mañana , ¿porqué esas pérdidas de memória y porqué ese cansancio físico y mental..?